Enlaza cuando exista una relación real
Un enlace interno funciona mejor cuando amplía una idea que el lector ya está consultando. No hace falta llenar cada párrafo de enlaces; basta con conectar recursos que realmente aporten contexto.
Utiliza textos de enlace descriptivos
Expresiones como «haz clic aquí» dicen muy poco sobre el destino. Un texto como «guía de optimización de imágenes» permite entender qué se encontrará antes de abrir la URL.
Evita páginas huérfanas
Una URL que no recibe ningún enlace desde el resto del sitio queda aislada de la navegación normal. Si el contenido forma parte de la web, debería existir al menos un camino lógico para llegar hasta él.
Mantén una jerarquía comprensible
Las páginas principales pueden enlazar a contenidos más específicos y estos, a su vez, devolver contexto hacia recursos relacionados. Una estructura sencilla suele ser más útil que una red de enlaces creada sin criterio.