Cuando se acerca el verano, muchas empresas reducen actividad, cambian horarios o simplemente prestan menos atención a su web durante unas semanas. Precisamente por eso mayo es un buen momento para hacer una revisión breve y dejar resueltos los problemas que podrían complicarse cuando haya menos personas disponibles para atenderlos.
No hace falta realizar una auditoría técnica completa ni rediseñar el sitio. El objetivo es mucho más sencillo: comprobar que las partes importantes funcionan, reducir riesgos y decidir qué tareas merecen atención ahora y cuáles pueden esperar hasta después del verano.
Una buena puesta a punto debería responder a tres preguntas: ¿hay algo que pueda dejar la web fuera de servicio?, ¿hay algún problema que pueda hacer perder contactos o ventas? y ¿existe alguna tarea sencilla que podamos resolver ahora antes de que se convierta en un problema mayor?
Empieza por comprobar que todo sigue funcionando
La primera revisión debe ser sencilla y parecida a la que realizaría un visitante.
Entra en la web desde un ordenador y desde un móvil. Navega por las páginas principales, abre varias secciones y comprueba que no aparecen errores evidentes.
No revises únicamente la portada. Una web puede mostrar correctamente la página principal y tener problemas en otras zonas más importantes para el negocio.
Comprueba especialmente:
- páginas de servicios;
- fichas de producto;
- formularios de contacto;
- buscador interno;
- carrito y proceso de compra, si existe;
- área privada o acceso de clientes;
- botones de llamada o WhatsApp;
- enlaces a redes sociales;
- documentos o archivos descargables.
También es recomendable realizar una prueba real de los formularios. Enviar un mensaje de prueba tarda apenas unos minutos y permite descubrir un problema bastante habitual: formularios que parecen funcionar correctamente pero cuyos mensajes nunca llegan al destinatario.
Revisa las copias de seguridad
Muchas webs realizan copias automáticas, pero eso no significa necesariamente que exista un sistema de recuperación fiable.
Comprueba cuándo se realizó la última copia y dónde se almacena.
Si las copias están únicamente en el mismo servidor que la web, conviene valorar una segunda ubicación. Un fallo grave del alojamiento podría afectar simultáneamente al sitio y a sus copias.
También es importante saber cuánto tiempo se conservan. En algunos servicios, una copia reciente sustituye rápidamente a las anteriores. Si un problema permanece oculto durante varios días, podríamos descubrir que todas las copias disponibles ya contienen el mismo fallo.
Como mínimo, antes del verano deberías saber:
- quién realiza las copias;
- con qué frecuencia;
- dónde se guardan;
- cuántas versiones se conservan;
- cómo se restauraría la web en caso necesario.
No es imprescindible ejecutar una restauración completa cada mes, pero sí conviene haber probado el procedimiento alguna vez.
Actualiza, pero no hagas cambios innecesarios
CMS, plugins, temas, librerías y otras dependencias deben mantenerse actualizados, especialmente cuando las actualizaciones corrigen problemas de seguridad.
Sin embargo, justo antes de un periodo con menor disponibilidad del equipo tampoco es el mejor momento para realizar cambios importantes sin necesidad.
La estrategia debería ser conservadora.
Aplica actualizaciones de seguridad y correcciones relevantes. Antes de hacerlo, realiza una copia reciente y comprueba después las funciones principales de la web.
En cambio, una migración completa, un cambio de plantilla, la sustitución del sistema de comercio electrónico o una actualización estructural importante pueden esperar si no existe una necesidad clara.
La idea es llegar al verano con una web estable, no aprovechar mayo para empezar cinco proyectos nuevos.
Comprueba velocidad y experiencia móvil
Durante esta revisión no necesitas perseguir una puntuación perfecta en ninguna herramienta.
Lo importante es detectar degradaciones claras.
Abre varias páginas desde el móvil y comprueba si tardan demasiado en aparecer, si existen imágenes excesivamente pesadas o si determinados elementos hacen difícil utilizar la página.
Presta especial atención a páginas que hayan recibido contenido recientemente. Es habitual que con el tiempo aparezcan imágenes sin optimizar, vídeos incrustados, scripts de terceros o widgets que aumentan progresivamente el tiempo de carga.
Si detectas una página especialmente lenta, intenta encontrar la causa antes de aplicar optimizaciones generales a toda la web.
Algunas mejoras sencillas pueden ser:
- comprimir imágenes demasiado grandes;
- eliminar plugins o scripts que ya no se utilizan;
- reducir elementos externos innecesarios;
- revisar sistemas de caché;
- comprobar que el alojamiento no está alcanzando sus límites.
Una pequeña mejora en una página importante suele ser más útil que pasar horas intentando mejorar unas décimas una puntuación técnica.
Revisa formularios y puntos de conversión
Para muchas empresas, el problema más grave no es que una página tarde medio segundo más en cargar. Es que un cliente intente contactar y no pueda hacerlo.
Por eso merece la pena revisar todo lo relacionado con la conversión.
Comprueba teléfonos, direcciones de correo, formularios, botones, enlaces de reserva y cualquier otro mecanismo de contacto.
Si existe comercio electrónico, realiza una prueba completa del proceso de compra siempre que sea posible.
También conviene revisar mensajes automáticos. Un correo de confirmación puede seguir mostrando horarios antiguos, promociones terminadas o información que ya no es válida.
Antes de vacaciones, revisa especialmente la información relacionada con atención al cliente:
- horarios;
- teléfonos;
- plazos de respuesta;
- fechas de cierre;
- entregas;
- devoluciones;
- disponibilidad de servicios.
Si durante julio o agosto habrá cambios, es mejor dejar preparado el contenido con antelación.
Busca contenidos que hayan quedado desactualizados
No hace falta revisar todos los artículos de la web.
Empieza por las páginas que reciben más visitas o tienen mayor importancia comercial.
Busca información que pueda haber caducado:
- precios antiguos;
- fechas pasadas;
- referencias a campañas terminadas;
- productos que ya no existen;
- servicios modificados;
- capturas de herramientas que hayan cambiado;
- enlaces externos rotos;
- normativa que ya no sea aplicable.
En artículos antiguos también puede ser útil revisar enlaces internos.
Quizá desde que se publicó un contenido hayan aparecido nuevas guías o servicios relacionados. Añadir uno o dos enlaces relevantes puede mejorar la navegación y ayudar a que otras páginas sean descubiertas.
La actualización de contenidos no consiste en cambiar la fecha de publicación sin modificar nada. Si un artículo sigue siendo válido, no necesita una reescritura artificial.
Comprueba lo básico de SEO
La revisión SEO previa al verano puede ser bastante corta.
Empieza buscando problemas graves, no pequeñas optimizaciones.
Comprueba que las páginas principales siguen siendo accesibles para buscadores y que no existen errores importantes en Search Console.
Presta atención a:
- aumentos inesperados de páginas no indexadas;
- errores del servidor;
- URLs importantes que hayan desaparecido;
- problemas con el sitemap;
- bloqueos accidentales mediante robots;
- redirecciones incorrectas;
- caídas fuertes de tráfico en páginas concretas.
También puedes revisar algunas búsquedas importantes para comprobar si las páginas siguen apareciendo de forma razonable.
Una variación de posiciones no implica necesariamente un problema. Lo importante es detectar cambios importantes que coincidan con errores técnicos, modificaciones recientes o desaparición de páginas.
Haz una pequeña revisión de seguridad
Antes de periodos de menor actividad conviene reducir accesos innecesarios.
Revisa las cuentas con permisos de administración y elimina aquellas que ya no correspondan a personas que trabajan en el proyecto.
Comprueba también que las contraseñas críticas no se compartan entre varias personas y activa autenticación en dos pasos siempre que esté disponible.
En sistemas como WordPress, revisa plugins y temas instalados. Una extensión desactivada pero abandonada puede seguir formando parte de la instalación y convertirse en un riesgo si deja de recibir actualizaciones.
También conviene comprobar:
- certificado HTTPS;
- usuarios administradores;
- accesos FTP o SSH;
- cuentas del proveedor de hosting;
- servicios externos conectados;
- claves API que ya no se utilizan.
No es una auditoría de seguridad completa. Se trata simplemente de eliminar riesgos evidentes.
Decide qué puede esperar hasta septiembre
Una parte importante de esta revisión consiste en no hacer cosas.
Si la web funciona correctamente, mayo no tiene por qué convertirse en un proyecto de reconstrucción.
Algunas tareas pueden esperar sin problemas:
- rediseños estéticos;
- cambios completos de plantilla;
- migraciones sin urgencia;
- nuevas funcionalidades experimentales;
- reorganizaciones masivas de contenido;
- cambios de dominio;
- sustitución del CMS.
Este tipo de proyectos necesitan planificación, pruebas y disponibilidad del equipo.
Si no existe una razón urgente para ejecutarlos antes del verano, normalmente es mejor documentarlos y retomarlos cuando haya tiempo suficiente para trabajar correctamente.
Una puesta a punto en 60 minutos
Si tienes poco tiempo, puedes realizar una revisión bastante útil en una hora.
Primeros 10 minutos: navegación
Abre las principales páginas desde ordenador y móvil.
Comprueba menús, botones, enlaces y errores visibles.
Minutos 10 a 20: contactos y conversiones
Envía un formulario, prueba los botones de contacto y verifica teléfonos y correos.
Si existe tienda online, revisa al menos las primeras fases del proceso de compra.
Minutos 20 a 30: copias y actualizaciones
Comprueba la última copia de seguridad y revisa si existen actualizaciones importantes pendientes.
No instales cambios grandes si no puedes probarlos después.
Minutos 30 a 40: Search Console y analítica
Busca errores recientes, caídas importantes o páginas estratégicas que hayan perdido visibilidad.
No intentes analizar todos los informes.
Minutos 40 a 50: seguridad
Revisa usuarios, accesos y extensiones innecesarias.
Comprueba también HTTPS y servicios críticos.
Minutos 50 a 60: lista de tareas
Clasifica lo encontrado en tres grupos:
Resolver ahora: problemas que pueden provocar caída, pérdida de contactos, ventas o problemas de seguridad.
Resolver antes del verano: mejoras sencillas que reducen riesgos.
Dejar para septiembre: cambios grandes que requieren planificación.
Esta clasificación es probablemente la parte más importante de toda la revisión.
Documenta a quién llamar si algo falla
Antes de terminar, deja anotados los contactos necesarios para responder a una incidencia.
Puede parecer una tarea menor, pero en vacaciones es frecuente descubrir que únicamente una persona conoce las credenciales, sabe renovar un dominio o tiene acceso al proveedor de alojamiento.
Anota al menos:
- proveedor de hosting;
- registrador del dominio;
- responsable técnico;
- persona con acceso administrativo;
- proveedor de correo;
- responsable de campañas o analítica, si procede.
No guardes contraseñas en un documento compartido sin protección. Lo importante es documentar quién tiene acceso y dónde se gestionan los servicios.
Conclusión
Preparar una web antes del verano no significa rehacerla ni realizar una auditoría exhaustiva.
El objetivo es mucho más práctico: asegurarse de que la web funciona, que podemos recuperarla si aparece un problema y que los canales importantes de contacto o venta siguen operativos.
Si dispones de poco tiempo, prioriza copias de seguridad, formularios, seguridad, actualizaciones críticas y páginas que generan negocio.
El resto puede esperar.
Una web estable durante los meses de menor actividad permite trabajar con más tranquilidad y evita que un pequeño problema técnico termine convirtiéndose en una urgencia cuando precisamente hay menos personas disponibles para resolverla.